Primero lo primero, ¿por qué existe y para qué sirve la dopamina en nosotros?

A nuestros tatatara-tatara…abuelos los hacía BUSCAR y OBTENER aquellas cosas que les daban placer en el corto plazo y preservarían la especie en el largo. Nuestros antepasados tenían hambre, sed y lo que los motivaba a salir a cazar o recolectar era la expectativa de sentir placer, sentir esas gotas de agua en su boca, sentir la saciedad al comerse un animal entero con los suyos. Salían motivados por la recompensa que esperaban encontrar al final. Todo lo anterior, gracias al efecto de la dopamina en sus prehistóricos cerebros.

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Imaginemos que vivíamos hace muchos miles de años, teníamos un bebé cavernícola que cuidar y una pareja que recién daba a luz y no teníamos ni agua ni comida ni lo necesario para seguir viviendo, debíamos salir a “ganarnos el día”. Cazábamos, recolectábamos y esto lo hacíamos guiados y motivados por la dopamina. Cuando encontrábamos fruta o lográbamos cazar un animal, conseguíamos el premio, la recompensa; nuestro cerebro liberaba dopamina, y esa liberación nos llenaba de energía y nos hacía sentir placer. La biología es sabia y no podía permitir que nos quedáramos extasiados para siempre por haber conseguido alimento una única vez; nuestro nivel de dopamina DEBÍA bajar para que volviéramos a tener el DESEO (o la necesidad) de volver a salir a cazar/recolectar, volver a sentir el placer de comer o beber y así, preservar la especie.

El Everest 🏔, el mar 🏖 y el fondo del océano 🌊

0 msnm - el mar - Dopamina nivel “casual” 🙂

Todos nosotros tenemos un nivel “normal” de este popular neuromodulador (si, es una neuromodulador, no un neurotransmisor 😉). Este nivel normal puede intuirse por el nivel de energía, disposición, determinación y voluntad que tiene una persona en su día a día. Casi que podemos suponer con cierto grado de confianza que aquellas personas con mayores niveles de energía y disposición en su estado natural tienen niveles mayores de dopamina que otras personas que requieren de más estímulos para tomar acción y pueden no vivir tan “emocionados” como los primeros. Repito, todos tenemos un nivel normal o base de dopamina, este cambia de una persona a otra e incluso puede cambiar durante la vida de la misma persona.

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8.849 m.s.n.m. - La cima del Everest - Dopamina nivel “dios” 🔥

Independiente de nuestro nivel de dopamina normal, también tenemos picos. Cuando logramos una meta que nos propusimos pero no nos ilusionaba tanto, nuestra dopamina puede llegar al primer campamento base del Everest. Si logramos cerrar un negocio que llevábamos meses trabajando, puede que ella alcance el segundo campamento base; pero cuando llegamos a la cima del mismismo Everest, nuestra dopamina estalla porque logramos algo increíble, que anhelábamos, que deseábamos, que anticipadamente saboreábamos. Llegamos a la cima del mundo y nos sentimos plenos, extasiados y por un momento sentimos que nada en el mundo será comparable con ver el horizonte desde el punto más alto sobre la tierra. Y lo anterior, para bien o para mal, será una profecía autocumplida.

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11.022 m.b.n.m. - El fondo del Pacífico - Dopamina nivel “Nada tiene sentido 😭”*

Dicen que “todo lo que sube tiene que caer”, y después de conocer a la dopamina, no puedo estar más de acuerdo con esta afirmación.

Después de que nuestra dopamina haya visitado la cima del Everest (conquistado una gran meta, que se saboreaba desde hace tiempo), se le acabará el oxígeno y tendrá si o si que bajar. Pero no bajará por la ladera, tomará un helicóptero desde la cima, la llevarán hasta el Pacífico y saltará desde esa misma altura hasta el mar. Estaba muy muy arriba y la gravedad hizo lo suyo. Nuestra amiga la dopamina tocó la superficie del mar (donde estaba antes de subir al Everest) y siguió derecho hasta llegar casi hasta el fondo del océano. Pasa, sucede y acontece que cuando nuestra dopamina está por debajo del nivel del mar (su nivel normal), nos hace sentir menos dispuestos a tomar acción, disminuye nuestra creatividad, nuestra concentración, los segundos se convierten en minutos, los minutos en horas, y nuestro “mood” cambia totalmente por uno muy apagado. Imaginemos los síntomas asociados a una depresión posparto.

Una Montaña Rusa Química 🎢

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En pocas palabras: Entre más emocionados, extasiados estamos al momento de cumplir la meta, más grande es la caída de emoción, de dopamina en nuestro cerebro.

<aside> 💡 Entre más alta es la liberación de dopamina al alcanzar un objetivo, la posterior caída lleva nuestros niveles de dopamina por debajo de nuestro nivel base o inicial.

</aside>

Alcanzamos la cima de la montaña (dopamina nivel dios), visitamos el fondo del mar (dopamina nivel “que pereza todo”), y luego nos toma tiempo volver a nuestro nivel normal o estable de dopamina. Este sube y baja de nuestra protagonista es importante porque es ella [la dopamina] la que nos motiva a seguir tomando acción para cumplir otras metas y objetivos.

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[Alguien]: Jesu y hay algo que podamos hacer para no vivir en esta montaña rusa emocional.

[Jesu]: Oh yeah, pero antes un dato curioso sobre el tiempo y la dopamina 😉

¿Por qué a veces las horas vuelan 🐇 y otras veces los minutos son eternos 🐢?